El baile a vida y muerte.

El cuerpo del bailarín, tenso como una cuerda temblando, cuenta una historia de amor, de alegría y de pasión. Cada uno de estos sentimientos es tan profundo como un pozo de vida.
El flamenco es un baile incapaz de dejarnos indiferentes. Los espectáculos parecen ser una improvisación en los que se trenzan extremas y puras emociones. Por otra parte cada persona que ha tenido la oportunidad de participar en una fiesta española de flamenco, tuvo que recordar que el baile y el canto son la fiesta de la alegría de la vida y de la diversión común.

El baile de los elementos.

El flamenco que posiblemente es el único baile sabe expresar todos los colores del alma humana sin intentar conciliarlos. El arte en el cual se agitan conjuntos el fuego y el agua, como hace siglos que existían en la Península Ibérica los gitanos, los moros y los judíos. En los elementos y figuras particulares, encontramos fuentes de tradición del oriente, del judaísmo, de Hellas y del cristianismo. Los movimientos de hombros, de manos y de dedos así como el uso de las piernas como un instrumento de percusión, provienen de baile hindú. Originales arcos melódicos y melodías enredadas son mezcla entre otros, del medieval coral gregoriano y de la expresión de los gitanos andaluces. Cogiendo las letras encontramos los cantos dedicados a la fe, amor o soledad, así como canciones coquetonas y frívolas.

La escuela de maestros.

El nacimiento del baile probablemente habría que buscarlo en la vida de los pobres, que no tenían ningunos instrumentos musicales. Las melodías se creaban del sonido de golpes de tacón, de chasquear con los dedos, de golpes al tambor, del sonido del hierro etc. Los primeros ritmos del flamenco se basaban en los cantos religiosos, canciones nacionales, gritos de mercaderes o serenatas de canallas callejeros, de la gente rezando, de los enamorados y de los condenados.
La forma actúal del flamenco se formó en los siglos XIX y XX gracias a artistas maravillosos que se presentaban en cafés cantantes en Sevilla, Madrid y Barcelona. Estas ciudades hasta hoy son incuestionables capitales mundiales del flamenco, que se enorgullecen de las mejores escuelas de baile. Saida es alumna de la famosa escuela madrileña “Amor de Dios”. Estudiaba entre otros, bajo la tutela de algunos de los bailarines más destacados de España: Merche Esmeralda, Paco Romero, La Truco, La China.
El flamenco conquistó los corazones de la gente en todo el mundo, rebasando los límites de ‘baile regional’. Su fuerza está en la extraordinaria variedad que permite a cada uno expresar su temperamento. El flamenco no es un baile fácil y dominar sus elementos requiere ejercicio bajo la tutela de un buen instuctor. Todo el esfuerzo lo recompensa sin embargo, la primera sensación de las emociones que corren junto con la música a través de nuestro cuerpo y alma.

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